26 marzo, 2011

Nuevos descubrimientos

El tradicional cuy o conejillo de indias
Como podéis imaginar, mi curiosidad gastronómica me lleva a probar platos nuevos siempre que salgo de viaje. Soy de las que creen firmemente que comida y cultura van de la mano, y que para conocer bien un país o una región es fundamental saber qué comen sus habitantes. Por eso, y al hilo de la entrada anterior, hoy os contaré un poco más sobre las interesantes viandas que probé en Ecuador durante mi reciente viaje.

Uno de mis lugares favoritos fue el Restaurante El Jardín, en la ciudad de Puyo, donde descubrí un ingrediente nuevo que es originario de la selva ecuatoriana. Se trata del ishpingo, también conocido como ¨canela de la Amazonía¨ porque es un fruto que huele exactamente igual que la canela. En la foto podéis apreciar la cáscara que rodea el fruto, que es lo que se añade al plato para darle aroma y sabor. El pollo al ishpingo, una de las especialidades de este exuberante restaurante situado en medio de espesa vegetación tropical, es un guiso delicado, sabroso, y muy recomendable.

Entrada al hotel restaurante El Jardin, en Puyo

Pollo al ishpingo o canela de la Amazonia
Más cosas ricas que recomiendo, en este caso un dulce: se llama quimbolito, y está elaborado con masa de maíz y pasas, y se prepara envuelto en hojas de achira (una planta pariente del plátano). Se cocina al vapor, y su sabor y textura recuerdan a una madalena, o tal vez al cornbread o pan de maíz típico del Sur de los Estados Unidos. Resulta delicioso. 

El quimbolito, un dulce capricho
Y por supuesto, no podía dejar de probar el plato más típico de la gastronomía ecuatoriana: el famoso cuy o conejillo de indias (lo tenéis en la foto que encabeza esta entrada), que se comía en América desde mucho antes de la llegada de los europeos. El cuy se sirve tradicionalmente asado, y aunque el sabor es muy sabroso, mi queja es que el animalito en cuestión no tiene demasiada carne. Además, debo confesar que impresiona un poco cuando te lo traen enterito a la mesa. Será la falta de costumbre...


13 marzo, 2011

Los placeres de la carne y otras delicias


Como lo prometido es deuda, hoy os hablaré de las cositas ricas que tuve ocasión de probar durante mi mes en Ecuador. Para empezar, algunas recomendaciones de restaurantes: en Quito, la caótica e intensa capital, se puede comer muy bien. En mi experiencia, uno se puede gastar desde 2 dólares (en los modestos restaurantes en torno a la zona universitaria, por ejemplo), hasta 10 o 15 dólares en lugares de más postín. Una ganga, vamos. Para un arroz de marisco rebosante de camarones (como llaman allí a las gambas) y con cangrejo incluido, os recomiendo El Ostión, en el barrio de La Mariscal. Bueno, bonito y barato. Aquí tenéis una foto ilustrativa. No pude acabarme el plato.



Para un buen café (aunque no es ecuatoriano sino colombiano), acercaos a Café Juan Valdéz (sí, el de la mula), también en la zona de La Mariscal. Y para el mejor chocolate del mundo –y no exagero-, parada obligada en la tienda de Kallari. Kallari está elaborado con ingredientes orgánicos, nada de sabores artificiales, y el dinero que paguéis por sus sublimes tabletas de chocolate irá integramente a los agricultores kichwas que cultivan el cacao en sus pequeños terrenos cerca del río Napo. En la tienda podréis comprar también artesanías elaboradas por las comunidades indígenas de la provincia del Napo.




Y para los carnívoros acérrimos, os recomiendo estos lugares. Sencillamente, no pude resistir la tentación de fotografiar los carteles, que son de antología. ¡No os los perdáis!



Si lo que os apetece es una cena romántica en un lugar de alto postín, os recomiendo el restaurante Mare Nostrum, que está alojado en un edificio bellísimo, con un aire grandioso de hacienda colonial y decorado con interesantes antigüedades. El chef y propietario actual, Gonzalo Dávila, se esmera con un menú centrado en pescado y mariscos que no defrauda en absoluto (mi guajú con setas estaba delicioso). A la hora del postre, mi sugerencia es el mousse de maracuyá, que es absolutamente maravilloso. Un lugar mágico y tranquilo donde se come muy, pero que muy bien.

En la próxima entrada os hablaré de varios platos exóticos que tuve la suerte de probar... ¿sabéis lo que es un cuy?

06 marzo, 2011

Bockfest, la celebración de una cerveza muy especial

En las próximas semanas os iré contando algunas de las cosas más interesantes y ricas que he comido en mi periplo ecuatoriano del mes pasado. Pero hoy quiero hablaros de un festival que se ha celebrado este fin de semana en la ciudad de Cincinnati, y que gira en torno a una bebida muy especial. Se trata del Bockfest, una celebración que tiene lugar anualmente desde 1992, y que tiene sus raíces en la herencia alemana de esta ciudad.

Durante el siglo XIX y hasta la promulgación de la famosa Ley Seca (aquí llamada “Prohibition”) que entró en vigor en 1919 en Ohio, Cincinnati era uno de los lugares más importantes en cuanto a producción de cerveza en todo Estados Unidos. El gran número de inmigrantes procedentes de Alemania convirtió a esta ciudad en un lugar donde florecían los beer halls (cervecerías con grandes salones donde se comía, se bebía y se bailaba) y las breweries (fábricas de cerveza). Sin embargo, al entrar en vigor la Ley Seca, las numerosas fábricas existentes se vieron obligadas a cerrar, al igual que los bares. La industria cervecera se hundió, y con ello también lo hizo la economía local. Afortunadamente, hoy en día corren tiempos mejores, y en la actualidad la fabricación y el consumo de esta bebida están viviendo un gran momento. Por ejemplo, Christian Morlein y Rivertown, dos grandes compañías cerveceras, están basadas en Cincinnati. El Brewery District, el barrio de la ciudad donde durante el siglo XIX se encontraban las fábricas y había más de trescientas cervecerías, está viviendo un espléndido renacimiento.

Durante el Bockfest se celebran desfiles y concursos, y los visitantes pueden visitar numerosos bares y cervecerías para probar la cerveza de tipo bock. Se trata de un tipo de cerveza especial, elaborado siguiendo recetas que datan de la Edad Media, cuando al parecer fue creada por monjes de monasterios alemanes. La cerveza bock se elabora con muy poca cantidad de lúpulo. Esto le resta amargura y le da un sabor complejo y ligeramente dulce. Como no soy experta en el tema, no voy a meterme a describir los detalles de su elaboración, pero podéis encontrar información específica en varias páginas de internet. Lo que sí os puedo decir es que las bock suelen tener mayor graduación alcohólica que otros tipos de cerveza, y que se beben típicamente en festivales y ocasiones especiales, a menudo coincidiendo con la celebración de la llegada de la primavera.


Durante el festival, en las cervecerías se sirve comida alemana, como las deliciosas salchichas tipo bratwurst con sauerkraut (col agria), pretzels (un tipo de panecillos enrollados formando un nudo) y kartoffel pfannkuchen o tortitas de patata (¡mmm, muy recomendables!).

Os incluyo aquí un breve video que he grabado hoy mismo en el Christian Moerlein Beer Hall, donde podéis escuchar a la orquesta alemana que animaba el ambiente:


Así que ya lo sabéis: aunque no podáis venir al festival, porque tal vez os pille un poco a desmano, no dejéis de probar la cerveza tipo bock si tenéis ocasión. Claro que... ¿quién necesita excusas para tomarse una cerveza?