30 enero, 2011

El secreto mejor guardado de Hollywood

Hoy os desvelo el secreto mejor guardado de Hollywood, que descubrí en un reciente viaje a Los Ángeles: Elvis vive. Y no sólo vive, sino que sigue actuando casi todas las noches de la semana en el restaurante Palms de Hollywood Boulevard. Yo misma lo he visto con mis propios ojos.

Bueno, a lo mejor estoy exagerando un poco. La verdad es que el cantante que actúa en este curioso restaurante es bastante más bajito que Presley, y además tiene rasgos asiáticos, aunque disimule con las gafas de sol. Pero os aseguro que el tailandés de la foto es el mejor imitador de Elvis que he visto nunca. Canta de maravilla, y su voz se parece tanto a la del rey del rock, que  resulta difícil creer que no esté haciendo playback. Pero mi amigo Pedro, que fue quien me llevó a este increíble lugar, me aseguró que no había trampa ni cartón. Según Pedro, este imitador de Elvis lleva 30 años cantando canciones de Elvis en este restaurante, noche tras noche, y su popularidad es tal que el restaurante está lleno a diario. Conseguí grabar unos segundos de video con la cámara, para que veáis como se marca un baile al estilo de Elvis. Vale la pena echarle un vistazo. Desgraciadamente, había mucho ruido ambiental y apenas se oye la voz. En fin, algo es algo:



Aunque el Palms está en la zona turística de Los Ángeles (en pleno Hollywood Boulevard, en cuyas baldosas pueden verse las estrellas de actores famosos), este restaurante no es frecuentado sólo por turistas de paso, sino que es desde hace años uno de los lugares preferidos de los angelenos (que es el gentilicio de los oriundos de Los Angeles).


La gente acude a Palms para ver el show, pero también para comer una comida tailandesa de primera, que un ejército de camareros hiperactivos sirve con una eficiencia ejemplar.
Si tenéis ocasión de ir, os recomiendo que probéis los currys, que tienen un sabor estupendo. Pero cuidado con el picante, porque los tailandeses no se andan con bromas en ese terreno, y a veces el picante puede resultar demasiado intenso si uno no está acostumbrado. Si tenéis una tolerancia baja al picante, como es mi caso, pedid que os preparen el plato de manera mild, y los cocineros lo harán más suave sin poner ninguna pega. Yo pedí el curry rojo con tofu. El curry tailandés es un plato caldoso que contiene leche de coco, verduras, albahaca, numerosas especias, brotes de bambú y trozos de tofu. Se sirve siempre con arroz blanco. Delicioso de verdad.



Durante el paseo por el Hollywood Boulevard pasamos junto a las estrellas de algunos de mis actores favoritos. Aquí os dejo las fotos. Los Ángeles es una metrópolis realmente asombrosa y algo abrumadora por su tamaño y por la energía que rebosa. Si planeáis un viaje a esa parte de los Estados Unidos, no dejéis de visitarla, y gracias a este blog, podréis incluso comer como auténticos angelenos.




23 enero, 2011

Generosidad en tiempos difíciles

En estos tiempos de aguda crisis económica que sufrimos, resulta difícil encontrar ejemplos de generosidad para con los demás. Hoy os presento uno de esos ejemplos. Quiero hablaros de una idea brillante y de unos idealistas que la pusieron en práctica, y que desde hace varios años están,  literalmente, dando de comer al hambriento.

En One World Cafe, un pequeño restaurante de Salt Lake City, Utah, no hay precios fijos por la comida. Simplemente, cada uno paga lo que puede o lo que cree que es justo. El pago es voluntario, y para ello se confía en la honestidad de los clientes. De hecho, si alguien no paga por la comida, nadie va a salir persiguiéndole ni va a llamar a la policía. Hay incluso quienes se pagan el derecho a comida trabajando como voluntarios en la cocina, ya sea fregando platos o barriendo el suelo. La clientela de One World Cafe es de lo más variopinta: desde sin techo a estudiantes, pasando por hombres de negocios, oficinistas, turistas... en definitiva es gente de todo tipo la que acude a comer allí.

Foto de Doug Mayor para The Wall Street Journal
Al restaurante no le faltan clientes, por varios motivos: por un lado, hay mucha gente que prefiere ir allí y pagar un precio razonable, porque sabe que su contribución ayuda a alimentar a otros menos afortunados. Y por otro, la comida es fantástica. One World Cafe utiliza productos frescos, orgánicos y preferentemente locales, con lo cual ayuda a la economía local, comprando la carne, los huevos y las frutas y verduras a granjeros de la zona. Con ello, se reducen los gastos y se garantiza la frescura de los alimentos.
El restaurante funciona al estilo de una cafetería universitaria, en que cada cliente pasa por la barra con una bandeja, escoge lo que desea comer y en la cantidad que desee, y paga al llegar al final de la barra. No hay servicio de camareros, con lo cual también se ahorra en gastos de funcionamiento.

Se trata de una idea simple que, sorprendentemente, funciona. Y a pesar del escepticismo de muchos, lo que podría parecer una idea abocada al fracaso se ha convertido en realidad en un gran éxito. Tanto es así que incluso ha cundido el ejemplo, y ya han surgido varios restaurantes en otros estados, como Washington, Colorado, New Jersey y Texas, que están siguiendo este modelo. En New Jersey, por ejemplo, está A Better World Cafe.

Foto del blog Green Talk.


Los ejemplos de One World Cafe y A Better World Cafe nos ayudan a recuperar la fe en el ser humano, y a dejar de lado el cinismo con el que a veces miramos a nuestro alrededor. One World funciona porque por cada persona que se va sin pagar, hay cinco que pagan de más para ayudar al prójimo. Afortunadamente, aún es posible creer en la solidaridad. Así que ya lo sabéis: si visitáis Salt Lake City o alguna otra ciudad donde haya un restaurante de este tipo, no dejéis pasar la oportunidad de comer allí. Además de comer de maravilla, habréis ayudado a saciar el hambre de alguien menos afortunado que vosotros.

17 enero, 2011

Jungle Jim´s, un parque temático para gourmets

Hoy quiero hablaros de un lugar espectacular, un paraíso para cualquier gourmet, una especie de El Dorado, de tierra prometida, una auténtica meca para aquellos a quienes nos gusta comer bien. El sitio del que os hablo se llama Jungle Jim´s International Market, y es un supermercado gigantesco, especializado en productos traídos de todas partes del mundo. Está en Fairlfield, en el estado de Ohio, y desde Cincinnati se llega en una media hora. Para que os hagáis una idea de su tamaño, os daré algunas cifras. Jungle Jim´s vende más de 150.000 productos importados de más de 75 países distintos. Aquí se puede encontrar literalmente de todo. La variedad de alimentos traídos de todos los rincones del planeta es realmente abrumadora. Más cifras: más de 1.400 tipos de quesos, más de 1.200 cervezas y 12.000 vinos (casi nada), cientos de clases de pescados, mariscos, carnes (desde bisonte a caimán, pasando por serpiente de cascabel), y una increíble variedad de frutas y verduras (muchas de las cuales me son completamente desconocidas). Las secciones de panadería y pastelería son también espectaculares, con cientos de dulces y panes distintos elaborados a diario. 


Pero lo más peculiar de este sitio no es sólo su increíble extensión, sino el aire de parque de atracciones que domina todo el supermercado. Jungle Jim´s es definido por algunos, y con razón, como "un parque temático para gourmets". Vaya donde vaya, el visitante se encuentra con muñecos gigantes que se mueven, luces, música, y elementos totalmente inesperados y sorprendentes. Antes de entrar, nos encontramos con varios animales de escayola y un pequeño lago. Hay aves, elefantes, jirafas y monos, y una grabación con sonidos de la selva nos da la bienvenida desde el aparcamiento. 
Una vez dentro, la sección de dulces está presidida por un muñeco gigante -nada menos que un león vestido de Elvis Presley-, que además canta y se mueve como el rey del rock. En la sección de salsas picantes, que por cierto contiene más de 1.400 tipos distintos (más que ningún otro supermercado en todo Estados Unidos) hay un camión de bomberos encima de las estanterías. 
Latas gigantescas de sopa Campbell, muñecos que bailan, Robin Hood y un tesoro escondido, un tren monorrail... todo es posible en Jungle Jim´s. 
  
 

Las fotos que aquí véis las hice en mi última visita hace un par de semanas. Os invito a echar un vistazo a su página web, donde podéis ver más fotos y leer con detalle la increíble oferta de productos que ofrecen. Personalmente, me encanta visitar la sección dedicada a España y llenar el carro de aceitunas rellenas de anchoa, jamón, chorizo, turrón, productos enlatados, horchata, quesos, y mil cosas más que normalmente me resultan difíciles de encontrar por estos lares.
Jungle Jim´s ofrece además clases de cocina, degustaciones de vino, cerveza, quesos y hasta de puros, además de otras muchas actividades relacionadas con lo gastronómico. Jim Bonaminio empezó su negocio con un pequeño puesto de frutas junto a la carretera en 1974, pero gracias a sus geniales ideas y su tesón empresarial, es ahora dueño de una tienda famosa en todo Estados Unidos, a la que acuden cada semana unas 50.000 personas para buscar ese ingrediente especial que no encuentran en ningún otro sitio, o simplemente para probar cosas nuevas. Si pasáis por Ohio, os recomiendo vivamente una visita a Jungle Jim´s. Es un lugar realmente asombroso donde la compra se convierte en una aventura, y de donde sale uno con el carro lleno y con una gran sonrisa, deseando llegar a casa para ponerse a cocinar.

La entrada a Jungle Jim´s, con las ofertas del día



 

 

09 enero, 2011

Cocinando a ritmo de rap


Esta semana os presento un original regalo que me trajo Santa Claus. Se trata de un recetario algo peculiar, cuyo autor no es precisamente conocido por sus habilidades culinarias, sino por ser una estrella en el mundo de la música rap y hip hop. El recetario en cuestión se titula Cookin' with Coolio. 5 Star Meals at 1 Star Price. (Cocinando con Coolio. Comidas de cinco estrellas a precio de una). El autor es el rapero Coolio, que firma este libro con el divertido nombre artístico de "the ghetto gourmet". Coolio es realmente una estrella mediática en este país: es ganador de un Grammy, ha vendido mas de 27 millones de discos e incluso tiene su propio reality show en el canal televisivo Oxygen y su propio canal en Youtube, donde se puede disfrutar con los distintos episodios de su show. No está mal para un chico salido del ghetto. Aquí tenéis uno de sus videos en Youtube, que os recomiendo porque tiene bastante gracia. No se puede negar que le echa muchas ganas:



El recetario está bastante bien, la verdad. Las recetas (que aún no he tenido tiempo de probar) parecen sencillas y suenan bastante apetitosas. Pero lo mejor es el humor con que están escritas. El libro es realmente desternillante, escrito con mucho buen humor y lleno de juegos de palabras -me temo que intraducibles- y chistes, incluida una lista de 10 mandamientos esenciales en la cocina, que Coolio llama "Cool-mandments" (jugando con la palabra "commandments", que significa "mandamiento", y su propio nombre).

Acompañan el texto varias fotos de Coolio en la cocina, cocinando con las gafas de sol puestas y la abundante cantidad de joyas que suele llevar encima, pero sin perder nunca el aspecto de tipo duro que todo rapero debe mantener. No olvidéis que su nombre, Coolio, es también un juego de palabras (como es el caso con la mayoría de los raperos). La palabra "cool", se podría traducir como "guai", pero también se usa para describir a alguien que nunca pierde los nervios y siempre mantiene el tipo.

Curiosidades aparte, el recetario de Coolio es representativo de un fenómeno muy interesante que está sucediendo en los Estados Unidos. Me refiero al espectacular auge de todo lo relacionado con la cocina. Son muchas las celebrities o personajes famosos que se deciden a publicar libros de cocina, con la seguridad de que se venderán como rosquillas (o como hot cakes, que dicen aquí). Si visitáis cualquier librería, como por ejemplo la ubicua Barnes & Noble, veréis que la sección de libros sobre cocina es apabullante, y no hay famoso que se precie que no haya contribuido al campo con algún best-seller de recetas "exclusivas". En el campo académico, que es lo mío, los estudios sobre comida y cocina en general están adquiriendo una relevancia sin precedentes. Pero eso es harina de otro costal, así que ya os lo contaré otro día.

Gracias por visitar Eating in Spanglish, y no olvidéis que si queréis compartir esta u otra entrada con vuestros peores enemigos, ya sea vía Facebook o por email, los iconos para hacerlo están al final de cada entrada. ¡Pásalo!

01 enero, 2011

Hoppin' John, suerte garantizada para el año nuevo

¿Cuál es vuestro ritual de año nuevo para atraer la buena suerte? En España, además de las uvas a medianoche, mucha gente cree que comer lentejas el primero de enero garantiza riqueza para el año que empieza. Curiosamente, existe una superstición muy parecida aquí en los Estados Unidos. Sobre todo en los estados sureños, lo tradicional es comer un plato llamado Hoppin´ John el primer día del año, en la creencia de que traerá prosperidad a los comensales. ¿Y qué es un Hoppin´John?

Se trata de un plato muy típico, hecho con ingredientes de lo más humildes pero con un gran sabor, y capaz de saciar el hambre del más pintado. El ingrediente principal son las alubias de tipo carilla, que en Cataluña se conocen como fesolets y aquí como black-eyed peas (alubias de ojo negro).  Son unas legumbres muy populares en la gastronomía africano-americana, y se comen mucho en estados como Alabama, Carolina del Norte y del Sur y Georgia. Además de alubias, el Hoppin' John lleva arroz, cebolla, beicon o jamón, un poco de guindilla picada y a veces hasta alguna salchicha. La tradición asegura que comer este plato en Nochevieja o el día de año nuevo garantiza buena suerte y prosperidad para el año entrante. Al igual que se hace en España con el Roscón de Reyes, es costumbre esconder dentro una moneda (envuelta en papel de aluminio o similar) justo antes de servirlo, y se cree que la persona que la encuentre en su plato sera la más afortunada en el nuevo año.

Existen varias hipótesis acerca del origen y el nombre de este delicioso guiso. Segun Linda Stradley, autora de I'll Have What They're Having. Legendary Local Cuisine (un libro estupendo que desde aquí os recomiendo), el nombre se debe a un famoso personaje que ya en 1841 vendía esta combinación de alubias con arroz en un puesto callejero en la ciudad de Charleston, Carolina del Sur. El personaje en cuestión era conocido como Hoppin' John (John el saltarín), apodado así por mostrar una pronunciada cojera al caminar.

Sea cual sea su origen, aquí os transcribo la receta que recoge Linda Stradley en el libro mencionado. Es la receta que he seguido yo para elaborarlo (aunque he sofrito algunos ingredientes antes de añadirlos, algo que ella no indicaba), y doy fe de que es un plato sabrosísimo. Las alubias tienen una textura muy tierna y absorben estupendamente el sabor del beicon. No resulta nada sorprendente que el Hoppin' John sea uno de esos guisos que se mantienen a lo largo de generaciones y que gustan a todo el mundo, porque es sabroso, nutritivo, sencillo de elaborar y muy barato. En fin; no me queda sino recomendaros encarecidamente que lo probéis, es facilísimo de hacer y así os aseguráis que el año que viene os toca la lotería o encontráis ese trabajo que tanto deseáis. Estas cosas hay que probarlas, porque nunca se sabe...

Hoppin' John

- 400 gr. de alubias carillas
- ½ kg. de beicon o un hueso de jamón
- 1 cebolla, picada fina
- una pizca de guindilla picada o pimentón picante
- 1 o 2 salchichas (opcional)
- 1 litro de agua o de caldo de pollo
- 400 gr. de arroz de grano largo
- sal y pimienta al gusto

Salen unas 6-8 raciones
Ingredientes necesarios: alubias tipo carilla, arroz, cebolla, bacon y guindilla picada
Lavar bien las alubias y ponerlas en una olla grande. Cubrir con agua fría, poner en el fuego hasta que rompa a hervir. Cuando empiece a hervir, apagar el fuego y apartar la olla. Dejar las alubias en el agua con la olla tapada durante 1 o 2 horas. 


Sofreír aparte el beicon cortado en trocitos, la cebolla y la salchicha, y añadir todo a la olla con las alubias. Verter el caldo en la olla y dejar cocinar a fuego muy bajo, durante 1 hora y media o 2 horas. Añadir sal al gusto.

Cuando las alubias estén tiernas, retirar el hueso de jamón (si lo habéis puesto), añadir el arroz y dejar cocinar durante unos 20 minutos más, hasta que el líquido haya sido absorbido. Ajustar de sal si es necesario y servir.


Y no olvidéis esconder una moneda entre las alubias antes de llevarlo a la mesa...


En el Sur hay un refrán sobre la costumbre de comer este plato el primer día del año: "Eat poor that day, eat rich the rest of the year", que traducido vendría a ser algo así: "Come como un pobre ese día, y comerás como un rico el resto del año." ¡A ver si es cierto!